Introducción

 

Cuando la primavera empieza en Murcia, con el perfume del azahar en las calles, con el inmenso cielo azul y con los primeros rayos del sol en las caras, empieza también la Semana Santa. Desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua la ciudad se transforma en una ciudad de la antigua Palestina. Esta fiesta religiosa es un evento muy importante en la vida de la gente de Murcia, en el sudeste de la Península Ibérica; es una de las grandes fiestas oficiales de la Iglesia en este municipio urbano.

Durante estos diez días los creyentes rememoran, según sus tradiciones locales, el sufrimiento, la muerte y  la resurrección de Jesucristo. Las procesiones organizadas por las numerosas cofradías atraen a miles de personas a las calles de Murcia. Hoy 15 cofradías organizan estas procesiones y sus nombres, como Amparo, Caridad, Perdón, Misericordia..., conmemoran la pasión de Jesucristo. Todos los días tienen lugar una o más procesiones  y, cuando túnicas de diversos colores avivan las calles, se reunen miles de personas. Entre las largas filas de nazarenos con estandartes, velas o cruces, caminan los estantes con los pasos al hombro. En estos pasos las figuras muestran una variedad inmensa de las escenas de la Pasión, y las esculturas de seis siglos dan un sabor especial.

 En la Semana Santa en Murcia se reunen religión, fe, arte y un sentimiento de meditación y alegría de vivir. Es una fiesta de los sentidos: cuando el incienso y el perfume de las flores del paso se mezclan, cuando las bocinas, tambores y cornetas dan el ritmo, cuando los estantes bailan sus pasos y numerosos nazarenos desfilan ante los espectadores. Pero, sin duda, la Semana Santa empieza cuando los niños tienden sus manos para recibir el primer caramelo de la Semana Santa.

¡ES UNA PASIÓN CON PASIÓN!

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