Historia
Las celebraciones litúgicas de la Semana Santa son más viejas que las procesiones públicas, como podemos leer en los escritos de Eusebius (~260) y Dinisos de Alejandria (*~180,†~265).
Las
procesiones son un acto público de fe. Su origen se encuentra en los Vía
Crucis de Italia, en el pasado siglo XIII. Los Vía Crucis se realizan desde el
siglo IV en Jerusalén, en ellos los creyentes recorrían, en estaciones, el
camino de la Cruz de Jesucristo.
Esta tradición fue exportada por los peregrinos a Italia. Allí
se empezaron a fundar cofradías para organizar las estaciones penitenciales.
En
España concemos las procesiones de Semana Santa desde el siglo XV, cuando los
franciscanos crearon algunas Cofradías que aún hoy mantienen sus nombres, como
la Cofradía de la Sangre. Despúes
de la Reforma las procesiones adquirieron un nuevo impulso con la Contrarreforma.
En muchas regiones se desarollan durante siglos distintas tradiciones. Hoy la gente celebra la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo con amor y orgullo, con largas filas de nazarenos, estantes, bandas de música, tambores y pasos.